Tuesday, March 25, 2014

Confesiones Amorosas de un Extraño


Confesiones amorosas de un extraño


Aun no nos conocemos… en lo que respecta tradicionalmente al acto de conocerse, es decir tomar algo en la consciencia, quizá nunca llegue a tener esa fortuna, o esa desgracia porque nadie está seguro de que le augurará su propio hado en esa materia tan infamante, y a veces de fuerza tan demencial, y que a tantos ha atormentado. Tanto así que muchos han muerto por el pero no de él, ¡si! !es el amor! hablo de él ¡claro que sí! te confieso mi querida extraña que yo preferiría morir por él antes que de él, ya lo dijo Joan Manuel Serrat ‘’…"y morirme contigo si te matan, y matarme contigo si te mueres porque el amor el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren..."

Aunque esa mañana bastante opaca y lúgubre sería inevitable para ti porque así estuvo escrito que conocerias a un extraño. Eran las 10.50 del día 18 de octubre de aquel año en que tu fuero interior y el mío serian enlazados en una rara y magnética simbiosis, de la que por suerte no podríamos escapar. Ese día el tiempo se detuvo en instantes que por infortunio no volverán jamás. Pero para qué ser tan preciso con las fechas, horas y con lo que paso ese día si al fin y al cabo todo lo que aquí surge, aquí perece diría un afecto al budismo, ¿no? Sin embargo de mi mente etilizada y embriagada por la búsqueda de estadios de la consciencia cada vez más elevados (aunque he de reconocer que mis procedimientos no fueron nada ortodoxos ni nada dignos de admirar por un moralista) lo cierto fue, corazón, que yo llegaría a conocerte al término de una de esas tantas noches sempiternas e insomnes, porque has de saber que fueron largas, algunas sórdidas, otras sobrias, y en otras tantas llegaría a perder todo contacto con la realidad. Es decir, que podría haber sido declarado loco, lunático o psicótico por algún psiquiatra… pero ¿es que acaso el amor romántico no es una forma de locura transitoria! ¡Quien ama es irracional!, ¡quien ama es imbécil!, ¡quien ama está loco! , pero se es feliz y todos queremos columpiarnos como niños en ese carrusel de ciclotimias que es el amor. Eran algunos de los vacuos mensajes que podía extrae de la insania transitoria que me golpeaba la consciencia.

El devenir y los vaivenes de las olas en mi mente no paraban de fluctuar. El etanol recorría todo: Mi cuerpo, espíritu y mente con fiereza, haciéndome sentir como superman o  animal dispuesto a cazar y así surgiría la valentía para acercarme a ti e intentar sostener una conversación ¿por qué te elegí? te estarás preguntando simplemente porque quería hablar estaba exhausto después de haberme pasado tantas noches en solitario solo en compañía de viejos libros, pizarras llenas de formulas y teoremas, tratados de Jung, Freud, y Lacant con los que intentaba descifrar los complejos que me impedian acercarme a una dama. También me acerque porque quería desruborizarme, tal vez desquitarme por la muchas veces que mi timidez y pudor de mojigato eclipsaron mi hombría y me impidieran acercarme a alguien como tú o a cualquier otra chica que con sigilo verboso me insinuase un !vamos no te quedes mudo! !háblame! !carpe diem! ¡Que solo se vive una vez! No obstante la máscara hosca de mi carácter seguía encubriendo a modo de protección la naturaleza interior que toda persona oculta. Ese ser vulnerable, frágil, bondadoso, y juguetón, ese niño que nunca ha crecido, que nunca creció y que nunca lo hará, yo me moría esa mañana por que tú lo conocieras a él y no al otro, en otras palabras, quería que me conocieras a mí mismo. Eran otros de los atisbos de mensajes exógenos que emanaban de mi errabunda y distorsionada consciencia.

Esa mañana vivencié con mejor certeza esa danza de mascaras en que se ha vuelto la sociedad así como también pensando en el tema me retrotraje a aquella película ‘’La Máscara’’ con Jim Carrey ¿te acuerdas? en ella al principio un psicólogo le dice a un presentador en un programa de tv: ‘’Todo el mundo lleva una máscara metafóricamente hablando’’. Me creerás obsesionado con ese asunto, y no es así, era mi mente que no paraba de discurrir sobre tan inquietante afirmación. Inquietante porque empezaba a descubrir que también llevaba una. Gracias a ese hallazgo unas cuantas máscaras se me caerían a mi ¡si a mí! yo siempre tan comedido, prudente y a veces tan ruidosamente taciturno e inmerso en mis elucubraciones distaba mucho ese día de ser la persona que tu conocerías si hubiese sido otra la circunstancia; y me alegro de que haya sido así pues ese día se desvanecerían mis máscaras, mis falsos yoes, mi dramatis persona  o tal vez mis resistencias y represiones inconscientes, por lo menos, es eso lo que argüiría un defensor de las teorías freudianas... sin embargo ¿que sabe un hombre de ciencias del amor? Nada solo dos pizarrones llenos de guarismos no pueden hallar tal respuesta... quiza sea, ¡una pregunta sin respuesta? tal vez aunque es doloroso para quien esta acostumbrado a conseguirlas; creo que ahi esta el quid de la cuestion en que quiero cuantificar la capacidad amatoria de los seres humanos y eso me incluye, en ocasiones lo intento como si se tratase de variables sondeables y previsibles en el tiempo... pero !pero son sentiemientos! !no son numeros! !no se puede predecir por cuanto tiempo se ama? ¡quien amo mas?. !claro es el Principio de Incertidumbre de Werner Heisenberg 1925!. Una vez mas las mareas alienantes en mi psique fustigaban mi capacidad de juicio y con ellas reaparecían los episodios delirantes y mis litigios relativos al amar y ser amado renacían.

Más adelante cuando empezaba a intimar contigo con cierto éxito tu me espetaste un exabrupto que casi me trae de vuelta a la sobriedad que tanta falta me hacia; me dijiste que me faltaba un tornillo supongo que por mis galimatías! Je je! todavía me acuerdo y no sé si reírme o si sentirme avergonzado pero también recuerdo que me dijiste que yo me había acercado a ti gracias a que tu habías estado leyendo un libro de un tal Deepak Chopra ¿espiritualista? creo recordar. Tal vez ese hombre obró un sortilegio en mi porque ese comentario me levanto la moral Por eso después de que cumplieras con tus asuntos de esa mañana juzgue conveniente y así te lo solicité acompañarte a tu trabajo puesto que intuía que entre tú y yo existían lazos que nos unían indisolublemente mas allá del tiempo. Una ves mas el etanol hacia estragos...

Al llegar a tu trabajo tuve que despedirme de ti con un triste beso... y ver desaparecer la ilusión que empezaba a crecer tan abrumadoramente… A lo lejos... y susurrándome al oído me dijiste -allá en ese mostrador ahí trabajo yo y el chico que nos mira es mi novio- pude notar como tu voz se quebraba al confesar esa verdad era como si me dijeses con tu voz gutural y lánguida que quisieras irte conmigo lejos y continuar con nuestro romance… decirle no al mundo para decirte sí a ti misma. No pierdo las esperanzas de hacerte llegar esta carta porque sé que entre los dos hubo una conexión sin igual una química inusual y también porque creo que existen personas predestinadas a amarse y el destino con sus jugarretas ingeniosas mueve los hilos para que esos encuentros tengan lugar y nosotros seamos capaces de reconocerlos, de reconocernos, y de aventurarnos a vivir el verdadero amor tú te volviste para mí el combustible de mi corta vida en esos instantes te lo confieso a corazón abierto y quiero que sepas mi extraño amor; el amor que nunca conoceré  que en esos breves momentos que compartimos pude alimentarme de ti pero necesito verte cariño pues ese combustible se disipa... mas bien se escurre por los orificios de los vacíos que el maldito amor jamas ha tenido la decencia de llenar... y me muero en agonía y me muero lentamente cariño mío de amor por ti. Por enésima vez, los desvaríos de una mente sin llanura, ciclotímica  y perturbada volvían a inundar mis pensamientos y mientras nada tenia sentido me dispuse a volver al laboratorio donde me acompañarían mi soberbia soledad.

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